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25 dic 2009

Etoiles Filantes

Tras bajar de la Integral de Peuterey nos dedicamos unos dias al mimo del cuerpo: 12 horas de sueño, comidas copiosas y ejercicio continuo a pase de ping-pong, piscina y paseos de octogenario. Después de tres dias ya estábamos preparados para embarcarnos en la siguiente escalada. Sin embargo no teniamos una idea clara de adonde ir. Pensábamos ir al Grand Capucin o a la Aiguille du Midi, aunque por otro lado ya habíamos estado un par de veces y sabiamos que por estas fechas las paredes iban a estar muy solicitadas.


En el tercer largo de Etoiles Filantes

Durante los dias que habiamos estado deambulando por el camping habíamos conocido a Lucca, un conocido guía de Courmayer que durante el período estival solía echar una mano en el negocio familiar. Él nos había recomendado repetir una via en la Tour de Jorasses llamada Etoiles Filantes (Estrellas Fugaces), abierta por Piola en los 80. Ni Dani ni yo habiamos oido hablar de la via ni de la pared, asi que después de recopilar algo de información sobre situación y acceso y hacernos con un croquis decente decidimos darle un tiento.

Lucca, en un gesto de amabilidad de entre otros muchos, se encargó de reservarnos un par de plazas en el refugio Boccalate. Cuando llegamos al dia siguiente por la tarde, el guarda estaba esperándonos y salió a recibirnos. Lucca le había hablado de nosotros y pronto entablamos una animada conversación. El guarda y su amigo -que en esos dias le estaba echando una mano en el refu- eran gente joven y muy abierta y sabían llevar el refugio con disciplina. Según nos comentaban la mayoría de la gente que venía al refugio lo hacía para subir a las Grandes Jorasses por su ruta normal, y pocos o muy pocos venían para escalar. Después de un reconocimiento rápido nos quedó claro que al dia siguiente ibamos a escalar solos. Un auténtico lujo para ser Agosto en el Macizo del Mont Blanc.

La jornada al dia siquiente comenzó a las 6 de la mañana, y a eso de las 8 ya estabamos subiendo por el glaciar que nos llevaría al pie de vía. El glaciar estaba completamente abierto y su travesía no resultó peligrosa. Tras llegar al pie de via y calzarme los pies de gato, comencé los primeros metros de escalada desencordado para alcanzar una repisa desde donde comienza el verdadero primer largo. Un pasito delicado me hizo pensarlo mejor y decidí bajar a encordarme. Estaba de nuevo intentando superar el dichoso paso cuando a lo lejos se oyó un estruendo.
- "¿Eso que será?", dijo Dani.
- "Un avión supongo" contesté yo. Hasta el momento habian pasado unos cuantos aviones y el ruido me pareció familiar.
Al segundo los dos levantamos la cabeza y nos dimos cuenta de que un desprendimiento de nieve y roca se nos venía encima por la canal que baja a la derecha de la pared. En un acto reflejo me tumbé contra la pared bajo un pequeño abombamiento y Dani, sin dejar de darme cuerda, se metió en la rimaya unos cinco metros mas abajo. Durante unos 3 segundos eternos contraje los hombros esperando que todas las piedras que pasaban silbando cerca nuestra lo siguiesen haciendo lo mas lejos posible. El ruido de las piedras y los bloques de hielo chocando unos contra otros era ensordecedor. Después vino la calma. Dani salió del agujero para comprobar que ambos estabamos ilesos. Revisamos las cuerdas. Milagrosamente estaban intactas. Eso si, al lado de las botas había una piedra del tamaño de un balón de fútbol que antes no estaba ahí. Había estado cerca. A mi se me estaban quitando las ganas de escalar pero como ninguno mencionamos nada de retirarnos, seguí hasta la repisa. Del paso tonto de antes ni me enteré y en un abrir y cerrar de ojos estaba recogiendo las cuerdas para que subiese Dani. Poco después ambos nos encontrábamos en la repisa desde donde da comienzo la verdadera via. Desde aquí el itinerario estaba a salvo de todo tipo de desprendimientos provenientes de la canal, aunque el susto tardaría todavía un tiempo en desaparecer. Sin intercambiar muchas palabras comenzamos a escalar:

Largos de placa se alternaban con otros de fisura y poco a poco nos vimos inmersos en la escalada, olvidando lo sucedido unos momentos atrás. Alcanzamos la linea del sol y empezamos a disfrutar incluso en las reuniones. Los largos centrales son algunos de los mejores de toda la vía. Un diedro fisurado perfecto de unos 30 metros nos hizo disfrutar y sudar a partes iguales. Luego venía una placa muy técnica para poner a prueba los nervios. A continuación, el techo: unos 7 metros de 7b que se pasan muy bien en A0. Este largo forzado completamente en libre tiene que ser una pasada. Un par de largos más sin trascendencia nos llevaron a uno de los largos más bonitos: una fisura perfecta de unos 15 metros que se abandona a la mitad para deviarse a la derecha y superar un desplome de empotre de manos perfecta: una orgía de empotres. Al terminar este largo Dani ya estaba hasta los cojones de los pies de gato y prefirió dejarme hacer de primero los pocos metros que nos quedaban hasta la cima, ya sin grandes dificultades.

El descenso por la misma via no presentaba mayores complicaciones y en poco mas de una hora estuvimos en la repisa del comienzo de la via. A pesar de que durante toda el dia no había habido ningun otro desprendimiento, los miedos de antes volvían a hacerse latentes. Rapelamos hasta la nieve, nos calzamos las botas, recogimos las cuerdas y salimos echando ostias glaciar abajo. Cuanto menos tiempo tardásemos en bajar, menos tiempo estaríamos expuestos a la caída de piedras. 15 minutos mas tarde, contentos por haber salido del glaciar ilesos y por haber hecho una vía tan bonita nos encontrábamos al lado de las mochilas tomando un aperetivo antes de emprender el descenso.

Dos horas y media mas tarde, ya de noche, llegamos al fondo del valle. Ya no pasaría ningún bus. Tendríamos que esperar al dia siguiente. De nuevo otro vivac al raso. Además, aquella noche no teníamos nada de cenar. Al menos las estrellas fugaces de la noche de San Lorenzo nos ayudaron a olvidarnos del hambre y a entretener la vista.

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9 dic 2009

Integral de Peuterey (II)

El segundo día esperamos a que el sol calentase aquella lata de sardinas para salir del saco. Después de haber estado unas 18 horas non-stop el día anterior nos lo merecíamos. A partir del Cravieri las mayores dificultades técnicas en cuanto a escalada se refiere ya habían pasado y pudimos guardar los pies de gato, continuando con las botas y aliviando el peso de la mochila al no tener que cargar con ellas. Bastante deshidratados debido a la falta de agua comenzamos la subida a la punta Gugliermina. Desencordados progresábamos por un terreno de bloques, esta vez más sólidos, con alguna que otra trepada fácil. A pesar de que nos encontrábamos descansados, el sol de mediodía reflejándose en nuestro cogote junto con la sed, insaciada desde hacía más de 12 horas no dejaban mucho margen de convicción con el que acometer aquel pedregal interminable. Por suerte, a mitad de subida, en una de las canales que se atraviesan de izquierda a derecha encontramos un pequeño riachuelo donde coger agua. Un litro de agua por cabeza bastaron para rejuvenecer nuestros cuerpos y como si de un videojuego se tratase, continuamos la ascensión con la "barra de energía" casi a tope. Pronto llegamos a la cima de la Punta Gugliermina. La cima sureste de la Aiguille Blanche estaba a tiro de piedra, envuelta en un manto de nieve perpetua, como llamando a gritos a los crampones para que saliesen del fondo de la mochila. Más adelante daba comienzo la estética travesía de la Aiguille Blanche, tal vez el tramo más característico de toda la vía.



Tras este delicado paso, más impresionante que difícil, llegamos por fin a la cima noroeste de la Aiguille Blanche de Peuterey. Desde aquí las vistas sobre el Plateau de Peuterey son impresionantes. En frente se encuentra la vertiente del Freney con su destacado pilar central, junto con algunas de las líneas más difíciles de todo el macizo del Mont Blanc. A su derecha se encuentra el nada despreciable Pilier d'Angle, probablemente el camino más fácil para salir de esta ratonera de roca, nieve y hielo incrustado en el corazón de la montaña a más de 3600 metros sobre el nivel del mar. Cualquier intento de retirada desde este punto se puede convertir en una auténtica odisea, como así lo demuestran los acontecimientos vividos por Bonatti y compañía en el Pilar Central del Freney en el 68.

El corredor Eccles suele ser la opción más rápida para superar el Pilier d'Angle y terminar la Integral. Este año sin embargo, debido al calor y a las pocas precipitaciones el corredor no era mas que un desagüe gigante por donde no paraban de caer piedras de todos los tamaños. En estos casos lo normal es subir directamente al Pilier d'Angle siguiendo su poco definido espolón sur y efectuar un flanqueo para llegar a la arista de nieve que baja del Mont Blanc de Courmayer.

Tras bajar de la Aiguille Blanche y atravesar el Plateau de Peuterey, con los correspondiente rodeos para evitar las grietas, llegamos a la base de la pared de roca. Aquí todavía nos esperaba un larguito de mixto entretenido, seguido de muchos metros de escalada fácil que realizamos de nuevo en ensamble. Llegamos a la cima con los últimos rayos de sol, y debido al cansancio acumulado decidimos dejar la cumbre para el día siguiente. En su lugar terminaríamos la aparentemente inocente travesía hasta el comienzo de la arista de nieve, dejando para la siguiente mañana la arista somital. La travesía de mixto y hielo resultó ser finalmente más complicada de lo que nos habría gustado, en parte porque los crampones de travesía de Dani, muy ligeros por una parte, apenas penetraban 2 centímetros en el duro hielo añejo. Después de la travesía no había ningún lugar decente para dormir, y sin mucho pensarlo nos acomodamos en una pequeña repisa de metro y medio de largo por cuarenta centímetros de ancho. Con los pies colgando y recostados sobre uno de los lados intentamos conciliar el sueño en una noche inusualmente cálida para la altitud a la que nos encontrábamos. De cena: queso, pan y frutos secos. El menú estaba empezando a repetirse demasiado. Además con el agua también andábamos escasos, y el litro y medio que nos quedaba tendríamos que estirarlo hasta el día siguiente.

Después de no pegar ojo más de 15 minutos seguidos en toda la noche estaba claro que por la mañana no íbamos a tardar mucho en levantarnos. Aún sin saber si el sol había llegado a salir del todo comenzamos a remontar la arista de nieve. Apenas 500 metros nos separaban de la cima. Sin duda alguna fueron los 500 metros que más esfuerzo necesitaron. Sin aclimatación previa, con apenas un trago de agua en la cantimplora y tras dos días de escalada estaba claro que estos últimos metros íbamos a tener que pelearlos. A quince segundos de progresión seguían otros cinco para recuperar el aliento. Cuando por fin llegué a la cima del Mont Blanc de Courmayer lo primero que hice fue tirarme al suelo para recuperar el aliento. Cinco minutos más tarde llegaba Dani. Por fin!!! Ya sólo nos quedaban unos metros hasta la cima del Mont Blanc. Era un día magnífico, completamente despejado y por supuesto con gran afluencia de público. Nos quedamos unos metros antes de la cima para derretir nieve, beber y comer un poco. Después llegó la foto de cumbre. Para mi la primera en la cima del Mont Blanc.

Aquella noche, después de bajar durante toda la tarde, volvimos a vivaquear. Al menos esta vez lo hicimos en un camping de les Houches.

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El croquis (más bien dicho descripción) más detallado, tal vez demasiado detallado, lo obtuvimos del libro de Francois Damilano "Escaladas en el macizo del Mont Blanc. Tomo II. Nieve, hielo y mixto". En la vista previa del libro en la página de Desnivel encontrareis la descripción completa de la via, asi como fotos de parte de la arista. En la versión completa se incluyen un par de fotos más: el descenso de la Aiguille Blanche y la subida desde el collado de Peuterey hasta el Mont Blanc de Courmayer.

27 nov 2009

Integral de Peuterey (I)



Fue viendo un documental de "Al filo de lo imposible" sobre la Integral de Peuterey cuando surgió la idea de realizar la travesía hasta la cumbre más alta de los alpes. No me costó mucho convencer a Dani para que me acompañara, pues los dos andábamos buscando un objetivo para el verano. Ya desde Madrid comenzamos el ataque en estilo alpino, con lo mínimo, sin cuerdas fijas ni porteadores, del tirón! La primera noche la pasamos junto a las vias del tren en una estación del norte de Italia. Nuestro aspecto ya en la primera noche tendría que ser tan desesperado que hasta un indigente que venía de recoger ropa por los contenedores nos ofreció una de las mantas que acababa de encontrar. La segunda noche la pasamos también en la calle, cerca de la parada de autobuses de Courmayer. Cada vez estábamos mas cerca de la cima! A la mañana siguiente, tras consultar el parte meteorológico y comprar comida para los próximos dias, subimos a Purtud para, esta vez sí, desplegar la tienda y dormir en un Camping!Vaya lujo: bancos, comedor, ducha... hasta rocódromo para quitarse el mono y ping-pong para pasar las horas muertas.

La aventura de verdad comenzó al día siguiente. Después de esconder la mitad del material y meter la otra mitad en la mochila de ataque, salimos, esta vez más ligeros, hacia el refugio Borrelli. Al legar comprobamos que no íbamos a ser los únicos en la arista los próximos dias. Las condiciones en la vía era idóneas, daban cinco días de buen tiempo y temperaturas altas. Estaba claro que nos acompañarian unos cuantos. A parte de nosotros habían otros dos chavales españoles, dos guias suizos con cara de estar curtidos en mil batallas y otros dos italianos que a juzgar por sus mochilas se veía que venian preparados pasar mucho tiempo en la arista. Por los costados de la mochila asomaban, entre otros bártulos, una pala de nieve, dos estacas y un buen puñado de tornillos de hielo. Más tarde, mientras el resto terminaba de cenar y nosotros intentábamos aclimatarnos a marchas forzadas llegaron tres españoles más de Zamora. Esto se parecía cada vez más a la ruta normal! A las 3 de la mañana sonó nuestro despertador. Para entonces la cordada más joven de españoles ya se encontraba en las inmediaciones de la pared y los suizos y los italianos estaban terminando de desayunar. Los zamoranos eran los únicos que se despertaron poco después de nosotros. Fueron también los últimos por detrás nuestra en comenzar la escalada hacia las cinco y media de la mañana, justo cuando los primeros rayos de sol empezaban a mostrarnos el camino hacia la primera de las puntas. Con una cuerda de 8 mm encordados a 30 metros de distancia, unos pies de gato, un puñado de friends y una mochila de unos 12 kilos empezamos a escalar en ensamble. Pronto alcanzamos la cordada de italianos, después a los españoles y por último a los suizos. Todos progresaban por largos y las dos últimas cordadas que adelantamos lo hacían además con botas. Así pues no tardamos mucho en ser los primeros en aquella “carrera” por la cima. Continuamos en ensamble hasta las inmediaciones de la primera aguja, la punta Bífida, donde debido a un pequeño embarque tuvimos que hacer algún largo más vertical que ya rozaría el sexto grado. Pese a este contratiempo pronto retomamos la tónica de escalada en ensamble, alcanzando las siguientes dos puntas en poco tiempo. En este tramo perdimos de vista al resto de cordadas. Al día siguiente tan solo seríamos capaces de divisar a la cordada suiza.

A partir de la Punta Bich comenzamos a progresar por largos, pues es aquí donde se encuentran las tiradas de mayor dificultad, aunque estas en realidad no pasan del V+. Una vez alcanzada la cima de la misma seguimos en ensamble hasta llegar a lo mas alto de la Aiguille Noire, en torno a las cinco de la tarde. Sabíamos que si seguíamos a ese ritmo podríamos llegar al Bivac Cravieri en el día. Por eso mismo apenas paramos cuando llegamos a la cima. Hasta la Donna se giró asombrada para ver que hacíamos cuando comprobó que en lugar de sentarnos junto a ella, como hace la mayoría, nos fuimos directamente a los rápeles. El descenso nos llevó algo más de dos horas, y por suerte durante la bajada encontramos algo de agua. Sin embargo salía muy poca y tan sólo pudimos llenar media botella.

“Tanto bajar para ahora volver a subir”. Esto es lo que se me pasaba por la cabeza mientras comenzábamos el ascenso hasta la base de las Dames Anglaises. Terreno más fácil pero más suelto. Tanto fue así que en este tramo una de las cuerdas se llevó un buen tajo en la camisa al desprenderse un bloque. Por suerte Dani salió ileso. El cansancio iba haciendo mella y ahora si que íbamos lentos. Se hizo de noche justo en la cima de la primera aguja. A partir de entonces la oscuridad se alió con nuestras cuerdas para alargarnos los rápeles. En casi cada uno de ellos se nos enredaban los cabos irremediablemente. Tras rodear la segunda de las puntas y miles de injurias en cada uno de los rápeles conseguimos llegar al maldito bivac alrededor de la una y media de la mañana. Estábamos tan cansados que apenas llegar nos metimos en el saco de dormir. La bolsa de pasta que con tanto cariño nos había acompañado hasta este punto tuvo que resignarse y esperar en la mochila por falta de agua para cocinar. En su lugar dimos cuenta del queso, pan y frutos secos.


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9 dic 2008

Sette de Aprile

Después de bajar del Badile nos siguió una semana de lluvia, algo que habría sido bastante desesperante si no fuese porque en las dos semanas anteriores no habia llovido ni un solo dia, asi que no nos podiamos quejar. Aún así, justo el último dia antes de que me volviera decidimos ir a probar suerte y hacer una via en artificial, pues con el agua que habia caido en los últimos dias las paredes permanecerían un buen tiempo mojadas, como así fue. Asi nos decantamos por la via Sette de Aprile, en el Pappagallo. Esta via, de unos 200 metros con dificultades de 6a/A1+ comienza por una fisura desplomada que se va cegando a medida que pierde verticalidad, para alcanzar un diedro evidente a mitad de pared, por el que continua durante otros dos largos.


Desplome del primer largo

Como de costumbre llegamos a pie de vía mas tarde de lo planeado, nos pusimos los arneses y nos echamos a suertes el reparto de largos. El primero me tocaría a mi. Comencé con unos pasos medio en libre medio en artifo para llegar al techo propiamente dicho. A partir de aquí fui colgándome de los cacharros hasta un punto donde la fisura dejaba de desplomar y se podía seguir en libre fácil. Asi que coloqué el último seguro, recogí los estribos y subí en libre sin meter seguros durante unos 4 metros hasta un puente de roca donde ya había una cinta. La chapé y seguí por terreno igualmente fácil, otros 5 metros hasta otro puente de roca igualmente enhebrado, aunque con una cinta mucho más ponzoñosa que la anterior. Estaba claro que no iba a aguantar una caída, pero pensé que por lo menos aguantaría mi peso, asi que chapé la cinta y me colgué con los estribos para alcanzar un clavo que se encontraba un poco más arriba, el cúal si que parecía más sólido. Cúal fue mi sorpresa que según avanzaba sobre los estribos noté un pequeñó resbalón, como si se hubiera deshecho un nudo o algo parecido. En esto que decido revisar la cinta ponzoñosa de la que estoy colgando, y antes de darme cuenta estoy cayendo al vacío, gritando a la vez que pierdo altura, casi de forma inconsciente. Cuando quise darme cuenta ya me había parado. El vuelo había durado un poco más de lo previsto. La cuerda me detuvo 20 metros más abajo, entre las ramas de los árboles, a escasos 5 metros del suelo, sano y salvo y con una subidón de adrenalina en el cuerpo.


Justo después de volar. El último seguro esta donde la sombra deja paso a la luz. Ahora multiplica por dos...

Al mirar hacia arriba me di cuenta de lo que había pasado: para empezar, la cinta ponzoñosa de la que estaba colgando antes de volar resultó ser mucho más mierdera de lo que pensé en un primer momento y ni siquiera pudo aguantar mi miserable peso; después de haber estado dos semanas en el monte, mal comido y con más cara de alimaña que de persona era probable que el arnés pesara más que yo (aún así se ve que subestimé el peso de los friends...). Esto desencadenó un viaje vertical que en condiciones normales acabaría 10 metros más abajo, frenado por el puente de roca que habia chapado anteriormente. Pero no, esta otra cinta, hermana tal vez de la primera, decidió traicionarme de igual manera para regalarme otros 8 metros de caída libre. Por fin, un fisurero amigo mío se portó y decidió que ya era suficiente, parándome a unos 4 o 5 metros del suelo, cerquita de un boquiabierto Dani que nada pudo hacer para evitar ver como su compañero se metía el vuelo de su vida.


Dani recuperando el primer largo

Por suerte no pasó absolutamente nada. Fue una caida limpia, y a excepción de un portamaterial que petó al penetrar entre las ramas no tenía ni un rasguño. De coña.
Todavía con la adrenalina en el cuerpo baje al suelo, recogí lo que se había caído y sin pararme mucho a pensar volví a subir para terminar el largo, que evidentemente cosí a seguros. El resto de la vía nos la turnamos con mas miedo que vergüenza. Con todo el tiempo perdido era evidente que no íbamos a acabar de día, asi que tuvimos que abandonar a mitad de vía, acompañados por una ligera lluvia que nos invitaba a olvidar aquella escalada.


¡¡¡A por el tercer largo!!!

26 nov 2008

El valle

Durante el tiempo que estuvimos en Mello no solo estuvimos escalando. Y es que con lo paradisíaco que es el valle, hay veces que merece la pena dejar un dia de escalada para tumbarse al sol al lado del rio y disfrutar de la naturaleza, o dar un pequeño paseo y acercarse a alguna de las cascadas del valle, especialmente cuando bajan cargadas después de un día de lluvias.

Por la tarde, cuando se va el sol y el valle se sume lentamente en las sombras, aún suele quedar un par de horas de luz hasta que se haga completamente de noche, y suele ser el mejor momento para ir a hacer bloque, que es otra de las cosas por las que destaca Mello.

Si estas muy vago como para apretar pues te cuelgas los estribos y las uñas y te pones a hacer un poco de... "psicobloc"?

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9 nov 2008

Piz Badile

El Piz Badile, visto sobre el mapa no esta muy lejos de Val di Mello. Lo cierto es que si queremos subir al Badile lo único que hay que hacer es, desde San Martino, llegar hasta Bagni di Masino y desde ahi patear unas 4 horas hasta el refugio Gianetti, en la base de la cara sur del Badile. De aquí a la cima son otras 2 o 3 horas. Pero claro, una vez allí nos planteamos hacer la Cassin, que esta en la cara norte. Para llegar a la cara norte la cosa está mas complicada, porque o se viene directamente de Suiza, o se da toda la vuelta al Badile, lo que supone un pateo de unas 6 horas. Al final optamos por la opción más directa: subir al Badile por la cara sur, dormir en la cima y al dia siguiente rapelar el espolón norte y hacer la vía. Lo bueno de todo esto es que en la cima del Badile hay un Bivac que esta molto bene.
Cuando subimos al Badile por primera vez decidimos intentar hacer algo nuevo por la dócil cara sur, pero exceptuando un largo en diedro bastante chulo, el resto era un poco ponzoña. Al final salimos por un espolón ya abierto, fácil pero con roca de mierda y seguros de a saber tú... Por la noche en el bivac eramos 10 personas para una caseta enana con plazas para 6 personas. Como yo tenia saco, pos pafuera...
Al día siguiente nos levantamos con un mar de nubes por debajo nuestra que simplemente invitaban a quedarse en el saco y disfrutar de las vistas. Serían las 7 cuando empezamos a rapelar detrás de unos italianos que habian dormido con nosotros. Pero los 800 metros de rápeles del espolón no se hacen tan rápido como uno quisiera y cuando llegamos a la base de la pared, la única cordada que habíamos visto en la pared estaba por la mitad mas o menos. Y es que para la tarde daban tiempo inestable, asi que sacamos una cuerda de las dos que teniamos, y nos pusimos a tirar en ensamble y largos a tope de cuerda. La primera mitad se la curró el Dani y yo hice el resto. La via estaba en perfectas condiciones (de hecho los dias anteriores la estaban repitiendo mas de 10 cordadas al dia) y además no nos encontramos a nadie, aunque nos perdimos un poco en las gradas de la mitad. El tiempo nos aguantó y cuando llegamos arriba no nos quedaba suficiente tiempo para bajar al refugio, asi que nos tocó compartir el bivac con otros dos checos.
Después de una noche tormentosa, la cima amaneció con una fina capa de nieve, lo justo para poner mas entretenidos los 2000 metros de bajada que nos esperaban ese dia...

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PS: Por cierto, si alguien echa de menos unas "muletas con amortiguación" que sepa que se las dejó en la base del espolón norte...

29 oct 2008

Altare y Precipizo degli Asteroidi

En todo este tiempo que llevo escalando ha habido muchas veces que en el descenso de alguna ruta se ha echado la noche encima. Es algo que supongo le habrá pasado a mucha gente, inherente al deporte que practicamos, sobre todo si encima empiezas tarde o vas mas lento que el caballo del malo. En la mayoria de las ocasiones la cosa no pasa a mayores porque conoces el descenso o este es facil de seguir y como mucho llegas tarde a la tienda, coche, casa, vivac o bar.
En el tiempo que estuvimos en Mello nos tocó bajar de noche mas de una vez, aunque la mayoria de las veces sin mayores consecuencias.
Al cabo de una semana de estar en Val di Mello fuimos a escalar al Precipizio degli Asteroidi para hacer la clásica Oceano Irreazoniale. Una vez más decidimos juntar esta ruta con una del muro anterior, la Piedi di Pombo. Al final nos quedó una combinación larga y muy bonita, empezando con un largo de fisura divertido, continuado por otros 5 largos de placa mantenidos llegando asi al Precipizio. A partir de ahi, tres largos de diedro nos llevan al techo que se supera por la derecha, pasando ya a terreno mas facil.
Según la guía y nuestro entendimiento nulo de italiano, el descenso del Precipizio se realiza andando hacia el oeste por un valle con pasajes empinados y alguna sirga o cuerda fija hasta llegar al pie de la pared. Desde aqui todavia queda bajar del Altare, que se puede realizar rapelando por la mencionada Piedi di Pombo o a pata por la senda de subida.
Muy bien, pues cuando salimos de la via, el descenso no resultaba ser tan obvio. La cosa empinaba peligrosamente y no habia senda, hitos o indicio de camino o algo que se le pareciese. Nosotros decidimos seguir por el lugar mas obvio mientras la pendiente iba tomando cada vez mas inclinación. Durante este tiempo se nos hizo de noche y tuvimos que seguir con las frontales, hasta que llegamos a un punto donde la única solución era rapelar o volver sobre nuestros pasos. Lo primero lo descartamos porque durante el descenso, el camino que habiamos tomado era el mas sencillo con diferencia. Lo segundo al final tambien lo descartamos, pues ya era de noche y no sabiamos donde coño ibamos a parar. Solo nos quedaba esperar a que amaneciese, y eso fue lo que hicimos. Para ser la primera vez que me toca picar bivac a pelo no me puedo quejar: la noche no era muy fria, teniamos un sitio para sentarsno e incluso pudimos hacer un fueguecillo para mantenernos calientes.
Al dia siguiente continamos con el descenso a primera hora de la mañana. Llegamos al fondo del valle en lo que en realidad era un barranco y continuamos rápel tras rápel bajando literalmente por el cauce del rio, en plan descenso de cañones. Despues del lavado de cuerdas por fin llegamos a los rápeles de la Piedi di Pombo y en cuatro rápeles estabamos en el suelo.
No me acuerdo a que hora llegamos al bivac, pero se que no tardamos mucho en arrasar la despensa y quedarnos sopa debajo de un árbol. La tarde continuó con sesión de baño, cerveza y cuerda floja.


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Hablando con un colega a la vuelta me contó que a unos amigos suyos les pasó algo parecido. Según parece hay que bajar por unos rapeles equipados por mitad de la pared y dejarse de destrepes ni ostias. Vamos, que mejor no hacer caso a lo que pone en la guía vaya...

13 oct 2008

Llegada a Mello

Habiamos quedado a mitades de agosto, y para cuando llegué, Dani y Rober ya llevaban una semana en el valle. Lo cierto es que a pesar de que yo les buscaba a ellos, y ellos me esperaban a mi, nuestro encuentro fue mas de casualidad que el de un billete de 50 euros en mitad de la calle.
Un día más tarde Dani y yo nos situábamos en la base de la "Rivesglio di Kundalini" a eso de las 12, tranquilamente, con la idea de encadenar esta ruta con la "Luna Nascente" del Scoglio delle Metamorfosi. La "Kundalini" tiene la ventaja de dejarse combinar con muchas otras variantes para hacer un recorrido atractivo y mas mantenido que la linea original, asi que decidimos juntar el principio de la "Kundalini" con el característico techo fisurado de "La serpe ripresa".
Cuando llegamos a la vira de salida, el tiempo no era de lo mas estable. De hecho estaba previsto chaparrón para la tarde. Aún así nosotros seguimos a nuestro rollo y nos dirigimos a la base de la Luna Nascente. Un comienzo a bloque y una travesia a derechas da lugar a una sucesión de diedros interminable de dificultad mantenida en torno al V+/6a. Arriba, una travesía por placa a izquierdas ya sin dificultad puso fin a la vía, completando 600 metros de escalada entre las dos vias, que para ser el primer dia no estaba nada mal. (Por desgracia, de este dia no tengo fotos, asi que si os tendreis que creer que son dos rutas muy bonitas y que una sonrisa de oreja a oreja nos acompano todo el dia).

En la semana antes de mi llegada, Dani y Rober se habian dedicado sobre todo a hacer artifo. En ese tiempo, Dani, con la ayuda de Rober, habia comenzado a abrir una ruta en la zona derecha del Dimogli degli Dei que por el momento tenía un largo de A3+ y otros dos o tres de A1/A2.
Dos dias después de bajarnos de la Luna Nascente me fui con Dani para ayudarle a terminar la ruta mientras el Rober se quedaba por el valle haciendo bloque. Un tramo corto de A2+ continuado por matojo dio paso a una placa fácil en la que nos encontramos un clavo y un espit un poco mas a la derecha. Al final de la placa, se levantaba un muro vertical, con un diedro perfecto de unos 30 metros a su izquierda que tenia una pinta irresistible, con repisita y un árbol con sombra en su base. Este largo que se merendó Dani dió por concluida la apertura, que a partir de ese punto se unía a la Kundalini compartiendo sus dos últimos largos.
El diedro no se si estaría abierto o no, yo supongo que si, pero nosotros no lo encontramos en ningún croquis, y Siro, el guarda del refugio, que por cierto es un cachondo, nos dijo que por ahí no iba ninguna via. El resto, a excepción de la placa por supuesto, es nuevo.
La vía la bautizó Dani como "Te tocó la china", y como he dicho antes, la abrió casi entera él con ayuda mía y de Rober. En cuanto a dificultades anda por el A3+/6a+. Para ver un croquis o el material necesario para su repetición habrá que esperar a que Dani se anime, asi que mejor tomaros un vinito con el Siro y copiaros la reseña que dejamos en el refugio "Luna Nascente".



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22 sept 2008

Zillertal

Lo malo de Frankenjura es que no hay vias de varios largos. Si te quieres subir algo de mas de 40 metros tienes que ir a los Alpes. Kench y yo teniamos ganas de ver algo mas que bosque, algo de montaña, con picos altos y sentir el vacio bajos los pies. Nuestra idea original era ir a Dolomitas, pero para el fin de semana que teniamos de tiempo se nos quedaba demasiado lejos, asi que al final decidimos cambiar por Zillertal, que no tiene nada que ver con Dolomitas, pero esta más cerca.

Zillertal es el clásico valle de la foto de la postal de Alpes. Verde, con hierba creciendo en ambas laderas, vacas con el logotipo de Milka y los ultimos restos de nieve en los picos que asoman en el horizonte. La escalada se desarrolla en un granito de grano fino, con menos adherencia que en otras regiones de los Alpes, pero con cantos por lo general mas netos.
Echando un vistazo a la guía, en Zillertal hay mas posibilidades de hacer bloque y vias de deportiva que de varios largos. Aún así decidimos meternos en la ruta "Centesimo" en el Taufenkopf, una linea bastante mantenida que surca los 150 metros de la pared por su parte mas vertical, con dificultades de hasta 7a, todo equipado, excepto dos largos de fisura muy bonitos.
Con estos números se convertió con diferencia en los 150 metros mas agotadores que he hecho nunca. Al final llegamos arriba pensando más en la cerveza fresca que nos esperaba abajo, que en terminar la via.

Al dia siguiente nos fuimos a hacer deportiva al sector más conocido, "Ewige Jagdgründen", que son un conjunto de monolitos situados en el medio del valle al lado del río, con posibilidades de escalar en casi todas sus caras, tanto placa como desplome como fisura, aunque la mayoría están chapadas. Ese mismo día por la tarde tuvimos que marchar y nos quedamos sin probar nada de búlder, aunque según tengo entendido debe tener algunos de los bloques más bonitos de la región.

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2 abr 2008

Grand Capucin - Voyage sellon Gulliver



Dani y yo estamos metidos en nuestros respectivos sacos mientras anochece. El viento azota con mucha fuerza y al poco rato empieza a nevar. Por desgracia esta vez no tenemos tienda de campaña o techo que nos cobije. Estamos en medio del glaciar Blanco, en la base del Grand Capucin y el sitio mas cercano donde refugiarse esta a dos horas de pateo. Mientras comemos los pocos frutos secos que nos quedan, discutimos sobre si aguantar esta noche o marcharnos.


Aproximación al Grand Capucin

24 horas atrás estabamos preparando el bivac para pasar la noche, justo en frente del Grand Capucin. El tiempo debería aguantar soleado toda la semana, y por ahorrar peso hemos decidido subir sin tienda. El Dent du Geant asoma entre un mar de nubes, imponente, reflejando los últimos rayos de sol. Mientras anochece terminamos de cenar y nos metemos en el saco.


Cena con vistas...


El Dent du Geant con su vestido de gala

Al dia siguiente nos levantamos pronto y mientras desayunamos esperamos a que aparezca el sol para salir del saco. Nuestra idea es escalar la Bonatti al Grand Capucin. Decididos nos aproximamos a la rimaya para acceder a las gradas superiores a través de un diedro en la parte izquierda de la pared. Por desgracia el flanqueo de la rimaya esta complicado, y los siguientes metros hasta el comienzo del diedro no resultan mucho mas fáciles. Para cuando llegamos a las gradas ya hemos perdido mucho tiempo y justo aqui empieza el bakalao, asi que decidimos cambiarnos a la via "Voyage sellon Gulliver", por eso de que no vamos bien de tiempo y esta está equipada para rapelar. La vía se ha convertido en los últimos tiempos en una clásica de la pared, en parte por su dificultad mantenida y en parte por su itinerario. Como en muchas otras vias del macizo abiertas por el genio Piola, el disfrute esta asegurado.


Amanecer en el Grand Capucin

La cosa comenzó bien, y pronto nos plantamos en la tercera reunión de la nueva línea. Por desgracia nuestro croquis no era todo lo bueno que a uno le gustaria, y pronto comenzaríamos a probar embarques. Entre tanto y casi sin darnos cuenta la temperatura estaba bajando considerablemente y de vez en cuando entraba alguna nube. Lo que si que me extrañó un poco fue que hubiese poca gente escalando. De hecho éramos la única cordada en el Grand Capucin. Sin embargo, según el parte que habiamos consultado dos dias antes en Chamonix, el anticiclón anunciado aguantaría toda la semana, asi que no había nada que temer.


Primer largo

Mas o menos a mitad de via o un poco más decidimos bajarnos, después de habernos embarcado ya un par de veces y de empezar a ver que el tiempo no iba precisamente a mejor . Al recuperar la cuerda en el último rápel se nos queda la cuerda amarilla atascada -Esto ya es un clásico, cuando todo va mal y lo único que quieres es bajar va y se te atasca la cuerda en un rápel... Al final decidimos dejar la cuerda, con la idea de recuperarla al dia siguiente.


Primer largo de Voyage


Tramos de placa

Al final no esperearíamos al dia siguiente. Mientras nos calentábamos en los sacos habíamos decidido recogerlo todo - incluida la cuerda- y marchar hacia la Aiguille du Midi en vista del marrón que se había formado. Puesto que nuestras informaciones metereológicas tenían de útil lo que para un tonto un lápiz, bien podía quedarse la tormenta más tiempo, y en ese caso preferiamos no tener que esperar al dia siguiente para comenzar la vuelta.


Y por supuesto mucha fisura

El caso es que no se como lo hicimos pero lo conseguimos. Durante todo el camino fuimos con el viento en contra, congelandose la nieve en el pelo, la ropa y el rostro. Además la huella se iba tapando con la nieve y el viento y la niebla no nos dejaba adivinar en que parte del inmenso glaciar estábamos. A cualquier sitio donde mirásemos veiamos blanco. De vez en cuando nos teniamos que parar y darnos la vuelta porque la fuerza del viento era insoportable. Supongo que sin la orientación de Dani habríamos acabado dando vueltas por el glaciar hasta la mañana siguiente, porque yo no veía un carajo -entre el viento y la nieve no me veía nada con las gafas-, lo que oblgó a Dani a currarse todo el camino de vuelta. Vaya bicho, ni un GPS nos habría salvado de esta...


Por ahi no es!!!

Después de esta se acabó la marcha para nosotros. Dani estuvo con bronquitis unos dias y a mi me tocó marchar.


Mi perro pastor ;)


Lázarillo de las nieves

18 feb 2008

"Señoras, señores, esto es alpinismo...".

Llevaba ya mucho tiempo juntando videos y fotos de aqui y de allá, buscando una música de fondo y un tema común que las uniera: alpinismo. Creo que después de darle muchas vueltas y de echarle muchas horas al Premiere, he conseguido hacer justo lo que me proponia. Espero que el video os guste a todos, o por lo menos a todas las personas con las que he tenido el privilegio de escalar, porque a ellos va dedicado este video, independientemente de si aparecen en él o no. Yo por lo menos lo he pasado bien. Eso si, no os malacostumbreis, porque me parece a mi que voy a tardar mucho tiempo en hacer algo parecido.
A todos esos compañeros de cuerda, de malos y buenos momentos, por enseñarme a sacar lo mejor de cada situación, por aguantarme, y por hacerme disfrutar de los mejores momentos en el monte con vuestra compañía, a vosotros, os dedico este video, porque "Incluso pasando frío, y pasando sed y hambre y cansancio, seguimos echandonos unas risas".



3 nov 2007

Goulotte Cheré

Durante este último mes de Septiembre y aprovechando que estábamos por el área de la Aiguille du Midi nos decidimos a hacer esta clásica Goulotte del Triángulo de Tacul, que suele estar en condiciones todo el año. Poco que contar, pues ya son muchos los que la repiten, y de hecho esto suele ser uno de los grandes problemas que podemos encontrar en esta via. Aún así esta bien para quitarse el mono de hielo cuando en cualquier otro lado escasea, y su comodidad a la hora de rapelar por las reuniones para ello equipadas la hacen muy suculenta.

Por suerte nosotros nos encontramos con tan solo otra cordada que subía al comenzar nosotros los rápeles, asi que pudimos escalar sin agobios.

Si decides terminarla puede ser una bonita forma de subir al Mont Blanc du Tacul.


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24 oct 2007

Envers des Aiguilles

Durante casi dos semanas del mes de Agosto de este año 2007 estuvimos Dani y yo trepando por las diferentes vias que ofrece esta parte del macizo del Mont Blanc.

En comparación con otras paredes de esta parte de los Alpes, la región de Envers ofrece vias con un menor grado de compromiso: las reuniones de casi todas las vias están equipadas con parabolt y preparadas para rapelar, lo cual facilita el abandono de en cualquier momento, incluso por una via vecina. Aún a pesar de encontrarnos con algunos tramos semiequipados, predomina la autoprotección con empotradores, lo cual hace que se mantenga el ambiente de escalada alpina. En la mayoría de sus vias habrá que saber manejarse tanto en fisura como en placa, en un granito excelente que nada tiene que envidiar de otras zonas del macizo. Por desgracia y debido al retroceso glaciar, algunos comienzos se han complicado, y otros resultan muy peligrosos, asi que no está de más informarse antes de entrar.

La mayoría de las vias de este lado de las Aiguilles de Chamonix comenzaron a ser explotadas por Piola y compañia a partir de los años 80, y ahora, después de haber reequipado buena parte de las mismas ha sacado una guia donde podemos encontrar toda la información necesaria para perdernos por sus paredes.

Durante nuestra estancia, además de disfrutar de rutas ya abiertas tuvimos la suerte de poder añadir una nueva vía al catálogo, y si tenemos un poco de ojo y espíritu aventurero no será la única que nos deje Piola por abrir.

Para más información y croquis de primera calidad, os recomiendo que visiteis el blog o la página de Luichy.

Las vías que nosotros escalamos, en orden de aparición en las fotos de más abajo son las siguientes: Amazonia, Ambience Eigerwand, Chloé, Moonlight Shadow, Pasang de Retour de de l'Everest (muy recomendable), Pedro Polar (una joya del fisureo, de arriba a abajo) y La Piege.


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7 oct 2007

Moonlight Shadow

El caso es que llevábamos unos dias trepando por la zona de las Envers de Aiguilles, en Chamonix, y durante los últimos dias habíamos estado contemplando la posibilidad de abrir una via nueva, ya que el potencial de esta zona es todavia grande, a pesar de que el Piola vaya dejando cada vez menos hueco. Al final, después de echar un vistazo con los prismáticos entre escalada y escalada, decidimos meternos en la cara sur de la punta Elisabeth. Esta aguja recibe su nombre de la antigua y dedicada guarda del refugio de Envers, que durante 40 años fue testigo de la evolución de la escalada en esta zona de la región del Mont Blanc. La descripción de los largos es la siguiente:



Linea de Moonlight Shadow

Primer largo (60 m, 6a): Subimos por un pequeño techo de roca roja, y continuamos por la fisura evidente que sale a la derecha a los pocos metros. Siguiendo por terreno evidente, llegamos a un tramo más vertical y dificil; nos subimos a la repisa de la derecha, y seguimos de frente por dos fisuras paralelas y algún paso en placa. Reunión en dos clavos. Una reunión intermedia es recomendable para evitar el roce de las cuerdas.


Comenzando el primer largo

Segundo largo (50 m, 6a+): Tomamos una fisura diagonal que sale a la derecha de la reunión (1 clavo) y continuamos superando resaltes aislados hasta llegar a la segunda reunión, que se monta en un bloque.


Fisura al comienzo del segundo largo

Tercer largo (50 m, 6a): Escalamos en dirección al enorme techo triangular característico hasta alcanzar un diedro evidente, pasando por debajo del mencionado techo. Reunión en bloque y clavo.


En el diedro del tercer largo


Al comienzo del tercer largo

Cuarto largo (30 m, V+): Continuamos por el diedro evidente que sale de la reunión, hasta alcanzar una plataforma, superamos un resalte y llegamos a la R4, que montamos en un bloque.


En el diedro del cuarto largo


Finalizando el diedro

Quinto largo (30 m, 6a): Dos opciones:
1- Subimos por un diedro-off-width evidente hasta debajo de un pequeño techo triangular, el cual superamos por la fisura de manos de su derecha, para llegar a la R5 que se monta en un bloque.
2- En lugar de tomar el diedro, subimos por la fisura a la izquierda de este, para llegar a una plataforma y volver al techo triangular mencionado anteriormente.



Quinto largo. Fisura y el techo triangular a la derecha, que se supera por su fisura derecha

La via se encuentra equipada para rapelar con cuerdas de 60 metros (aunque algún maillón no estaría de más). Para su repetición se recomienda llevar un juego de fisureros y otro de friends, así como cintas largas y material para reuniones.
Esta cara de la punta Elisabeth es visible desde el refugio de Envers.



Croquis de la via