20 mar. 2010

Hielo Patagónico Sur

Cuando algo no funciona hay dos posibilidades: volver a probar o pasar de largo y dedicarse a otra cosa. Después de recibir ondanadas de mal tiempo haciendo intentos infructuosos en las Torres del Paine, al llegar a El Chaltén optamos por lo segundo: cambiamos el trekking por la escalada. Preferíamos movernos y ver algo que pasar otras dos semanas en el camping y arriesgarnos a no hacer nada. Nunca hay una decisión mejor que otra, pero mover el culo durante tres dias seguramente nos ayudaría a cuidar nuestra salud mental.

El circuito por el Hielo Patagónico Sur ha sido sin duda alguna el más impresionante trekking que haya hecho jamás. Nunca antes había contemplado con mis ojos un paisaje tan salvaje, hostil, extremo e infinito. La sensación de paz al observar con tus propios ojos una de las grandes maravillas de la naturaleza es indescriptible. Tan sólo el viento rompe el silencio en este congelador eterno. Después de caminar durante tres horas apenas te resulta haber avanzado un milimetro sobre una alfombra nevada de un metro.

Al volver a pisar el suelo firme tu mente y tu cuerpo se vuelven a relajar. La sola idea de verse envuelto en una tormenta en medio del hielo patagónico con una brújula de tres euros con termómetro y silbato como medios de navegación resulta escalofriante.

Esta vez todo ha ido bien. Esperemos que siga todo asi.


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