17 mar. 2009

Ya solo queda lo más difícil

Ya se acabó el porteo. Ahora comienza el rock and roll...
Segunda crónica:

Continuando con nuestra aventura; estamos pringados ya hasta las cejas.



Como si de una imagen ya familiar, de la misma puerta de nuestra casa fuera, vemos el Petit Dru, cada mañana, al atardecer y todo el santo día, desde que instalamos una tienda-campaña-ratonera enfrente de su pared norte.

El día que retornamos a ella, tras las intensas nevadas caídas en todo el Macizo del Mont Blanc en los últimos días, nos encontramos con... ¡nada!... un grandioso paquetón de nieve polvo que cubría la tienda un metro por encima. Ya de noche y sin palas, nos pusimos manos a la obra, ¡vaya palme! Con la manos, al estilo perro, a patadas..., fuimos barriendo toda la nieve y



conseguimos tras unas horillas desenterrarla del todo. Para nuestra suerte, se fue enderezando solita hasta colocarse en su posicion original, eso si un poco deformada, algún roto que otro y sin más, nos introducimos ordenadamente en su interior, más pequeño aún que una hamaca de pared; pero eso si, se duerme muy bien sin moverse mucho, entre pared y espalda: recordad haced una buena inversión en una tienda más o menos amplia aunque no pases de 168 cm de altura.

Porteamos todo el material, dejado días antes en el glaciar del Nant Blanc, hasta la tienda. Tras ordenar y reseleccionar todo el material duro y comernos el trigésimo octavo plato de “pasta densa”, transportamos los petates hasta la base del Gran Corredor, que baja de las Flames de Pierre, ya de noche para no hundirnos hasta los sobacos.

Con un bonito amanecer, aunque a ritmo y horario español, empezamos a escalar el Gran Corredor que da acceso a nuestra más que soñada pared. Mucho paquetón el que nos esperaba, un primer largo delicado en el que teníamos dos opciones: un tramo de verglás improtegible o su variante menos apetecible de capa de polvo vertical sobre roca. Aún con ello, llegamos a la primera de las reuniones y empezamos la dura tarea de izar el petate-muerto, el cual fue dejando un marcado surco a lo largo de éste y los dos siguientes largos; completando los 200 metros de corredor, ufff... y todo a costa de un contenido desayuno de galletas y chocolate de oferta.






Ya aquí situados en la misma base del muro de roca, dejamos ambos petates, ¡que alegría! Ya está hecho el trabajo más pesado que nos hundía en la miseria paso a paso, debido a las duras condiciones invernales.


Ya sólo nos queda armarnos de una buena reserva de grasas, azúcares y disfrazarnos de alpinistas, cargados de friends, empotradores, clavos, estribos,etc. Todo unos artistas de pura creatividad para empezar a dibujar la linea mas bonita de nuestras cortas vidas en comparacion con la de la montaña que tenemos enfrente. Hemos vislumbrado una bonita linea de fisuras, diedros, y furgonetas expanding que recorre la cara oeste del Petit Dru, el cual hemos bautizado como: Hippy digo... Happy Big Wall.

El tiempo por el momento es bueno y estable en Chamonix. En altura la cosa cambia: mañanas muy frías, rachas de viento moderadas a fuertes que dejan todo mas tieso que un palo.


PD: continuamos con la oferta de empleo como futuro muñeco placador de petates: ofrecemos grandes vistas, bellos parajes montañosos, descensos de nieve polvo inolvidables, rica gastronomia, prismáticos y casco homologado. No se desanimen y cojan unos días libres que la cosa promete, por aquí estaremos esperándoles, gracias.


1 comentario:

Raúl dijo...

Joder, joder...aupa bichos!